7 ¿Y ahora qué?

7.1. El llamado

Así que aquí está el llamado:

No te conformes con el museo de cera, aunque venga acompañado de un espectáculo de rap y luces y una celebridad deportiva.

Busca el Ecosistema. Hablaremos más sobre esto en la versión ampliada de este libro, el volumen 2 —si eres de aquellos a los que realmente les importa—. Necesitas saber cómo llegar allí y qué NO hacer en el camino. Por ejemplo, no te atrevas a pisotear a personas sinceras que simplemente nunca han tenido la Oportunidad de vivir EN Jesús y Su vida, en lugar de asistir y marcharse.

7.2. Su plan para nosotros

Este es Su plan, según la Biblia:

Diariamente. Profundamente. Juntos.

Como sacerdotes. Eso eres TÚ, SI eres completamente Suyo. «Diciendo una oracioncita» (algo que tampoco aparece en la Biblia ni en los primeros 1700 años de la iglesia de Jesús), no es lo mismo.

Debe ser un Pacto de Fe…

Jesús lo quiere todo, para poder llevarte día a día más profundo para explorar la casa de su Padre, «que tiene muchas moradas» de Tesoros para ser encontrados.

Como hermanos y hermanas. Como aquellos que caminan en la Luz. Porque Jesús merece lo que murió para darnos.

Y la Generación Z —Generación Zoe— puede que sea la primera generación en siglos lo suficientemente atrevida como para arrancar los hilos de las manos del titiritero y decir:

«Este ES Jesús. Encontramos esta “Perla de Gran Precio” y lo vendemos todo por Él».

Esa es la base de un Ecosistema, en vez de un Sistema: la «Fe Salvadora» real. Viviremos para Aquel que murió por nosotros.

«Por lo tanto, que todo Israel tenga por seguro esto: Dios ha hecho a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, tanto Señor como Mesías».
Al oír esto, se compungieron en su corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: «Hermanos, ¿qué debemos hacer?».
Pedro respondió: «Arrepiéntanse y bautícense cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llame».
Con muchas otras palabras les advirtió y les rogó: «Sálvense de esta generación corrupta». Los que aceptaron su mensaje fueron bautizados, y ese día se añadieron a su número unos tres mil.
Se dedicaban a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión, al partimiento del pan y a la oración. Todos estaban llenos de temor por las muchas maravillas y señales que realizaban los apóstoles. Todos los creyentes estaban juntos y lo compartían todo. Vendían sus propiedades y posesiones para repartir el dinero entre los necesitados. Todos los días se reunían en el templo. Partían el pan en sus casas y comían juntos con alegría y sinceridad de corazón, alabando a Dios y gozando de la simpatía de todo el pueblo. Y cada día el Señor añadía a la iglesia a los que iban siendo salvos.
– Hechos 2:36-47

Al realizar este cambio hacia el Ecosistema, ya sea un «estudio bíblico», una «congregación» o una «feligresía», una buena filosofía es... ¡Ser aditivo, no sustractivo! Involúcrate en la vida de los demás, mucho más allá de lo programado, además de cualquier actividad organizada que puedas tener.

Ve a lugares, haz cosas, participa en la vida y haz que Jesús sea el centro de cada pequeña cosa entre ustedes. Observen la vida o la falta de vida. Hablen de ello juntos. Sin controlar, pero tampoco buscando el mundo, buscando diversión, sin sentido espiritual. No en pequeños grupos cerrados, sino todos, o formando subconjuntos siempre cambiantes de todos sin asignaciones obligadas a nadie. Hablen de su vida espiritual y de lo que están aprendiendo. Dejen que Jesús deje de ser un tema en la agenda, sino más bien «vivan, muévanse y tengan su ser» en Él. Sean vulnerables, no didácticos ni extraños.

Dejemos que los antiguos llamados clérigos se conviertan simplemente en hermanos y hermanas dentro de una familia. Quizás con dones adicionales, quizás sin ellos, pero eso ni siquiera es relevante. Como dijo Jesús, nadie es especial: «Todos ustedes son hermanos» (Mateo 23).

Simplemente deja que Jesús sea el centro de todos los momentos «extra» que pasen juntos, y gran parte del resto del Sistema se fundirá en un Ecosistema. Y «cuando la revelación llegue al segundo, ¡que el primero se siente!» se convertirá en una forma de vida cotidiana. Y, de hecho, los «estudios bíblicos» y los «servicios» dejarán de existir en tu mente. Nunca más volverás a pensar en nada como «ir a la iglesia» o «algo a lo que asistir». Ese concepto, entonces, te habrá quedado chico.

Vive la vida. Centrada en Jesús. Ninguno de nosotros lo tiene todo, pero juntos lo tenemos todo. Descubrirás cosas increíbles sobre los demás y sobre Jesús. Las personas llegarán a encrucijadas en sus vidas que no sabían que tenían que atravesar. No todo saldrá bien, pero sucederán cosas increíbles para aquellos que realmente quieren a Jesús con todo su corazón, alma, mente y fuerzas. Todos seremos librados para descubrir dones y horizontes que antes desconocíamos en nosotros mismos y en los demás.

Como dijo Jesús: «Cien madres, hermanos, hermanas, tierras, posesiones y vida Zoe». Vida en el Ecosistema, Juntos. Para «todo aquel que quiera». «Esta es Mi iglesia, contra la cual las puertas del infierno ya no prevalecerán». ¿Quién tiene Aceite? Lo descubrirás.

No podrás convertir un Sistema en un Ecosistema, porque perderás a la mayoría de tus amigos cuando empieces a vivir para Jesús de esta manera. Muchos lo odiarán porque odian la luz. Aun así, estás haciendo lo que tienes que hacer y descubriendo quién es real o quiere serlo. ¡Eso es poderoso! Tómate tu tiempo. Y Dios podría hacer lo mismo que Jonás y, desde el rey hasta el último, todos se aferrarán al manto de Jesús.