Algo hermoso está sucediendo en la Generación Z:
El asombro está regresando.
No es hype emocional.
No es un escapismo místico.
No es espiritualidad estética.
Verdadero asombro.
El asombro de:
- Dios susurrando a quienes le ofrecen a Él sus decisiones y su carácter
- vidas transformadas
- el arrepentimiento verdadero
- milagros de hábitos y vicios que cambian una vez que nuestro carácter ha aprendido la lección necesaria
- generosidad abnegada
- amor diario
- unidad sobrenatural
- pureza que deja al mundo en shock
- una alegría que no se puede explicar
- valentía, serenidad y sabiduría ante la hostilidad cultural
- autoridad espiritual
- oraciones contestadas
- El cielo tocando el barro
La Generación Z es la primera generación en mucho tiempo dispuesta a creer que esto podría volver a ser real.
El asombro despierta cuando:
- lo falso se desvanece
- la vida egoísta se abandona en la confianza en Él
- el plástico se desintegra
- el sistema se desploma
- el museo de cera se derrite
- se rompen los hilos de las marionetas
- el León ruge
- el Espíritu se mueve
- se confía en el Ecosistema con humildad y valentía
El asombro no es un sentimiento.
El asombro es la respuesta del alma a la Realidad.
Y Jesús es la Realidad.
La Generación Z lo ve ahora—
no al de los museos de cera,
sino al León, al Cordero, al Viviente.
Y sus ojos se abren de par en par.
Vuelve el asombro.